Tommy Hilfiger + Pornografía sentimental = Capeside Blues
Muy pronto en el suplemento más sudoroso y pegajoso del blogoente: Verano Vírico.
Tommy Hilfiger + Pornografía sentimental = Capeside Blues
Muy pronto en el suplemento más sudoroso y pegajoso del blogoente: Verano Vírico.
Nunca lo esconderé, el texto es una mierda, un mantra legañoso. Pero un mantra al fin y al cabo. Un puñetazo a la presuntuosidad y arrogancia implícitas a toda criatura de percepción binarista. Están condenados, son monocromáticos. Yo escupo sobre el relativismo. Yo soy La Verdad y La Ficción. Porque se deben la una a la otra, se entrecruzan tantas veces como parpadeos caben en un día.
El oxímoron se lo debo a Hal Hartley, pero con el tiempo me lo he hecho mío. Ha ocurrido algo bello, útil, valioso. Y es que, finalmente, he comprendido por qué la escribí en su día.
Bobbi Starr es el bellezón con el que Sasha Grey y Stoya conforman el Trípode Absoluto.
Conocí a Mike Kinsella cuando vino a tocar al pueblo. De Chicago a Catalunya. Un tipo encantador, con esa amabilidad sobria y luminosa que tanto me gusta de los norteamericanos. Me regaló una camiseta de Owen, su grupo. Lleva una bicicleta en la pechera.
No soy un mitómano, pero tuve que decirle lo mucho que me ayudó su música a superar lo de mi ex, además de cómo me ha influenciado como músico. Esos arpegios etéreos y esas confesiones crudas cantadas con voz de infante. Es una sensación maravillosa poder contarle eso a quien te ha inspirado, más aún cuando éste te escucha y dialoga contigo alrededor de la música y su dimensión abstracta.
El vídeo es una maravilla y explica muy bien el sentimentalismo que llena la música de Kinsella.
Barack Obama es el segundo JFK, ha hecho que los estadounidenses vuelvan a soñar. O puede que sólo sea el umbral de entrada a otra pesadilla como aquélla de los 70